Osteopatía visceral

La base fundamental de la osteopatía es el movimiento de las estructuras corporales. Cada una de las partes de nuestro cuerpo tiene la capacidad de moverse, y cuando se produce una alteración sobre esta capacidad se producen desequilibrios fisiológicos y alteraciones en nuestro estado de salud. Las vísceras no escapan a esta teoría del movimiento: cada una de ellas tiene la capacidad de moverse, y una alteración sobre su funcionamiento puede acarrear consecuencias sobre el resto del cuerpo.

El movimiento de las vísceras se produce por diferentes motivos:

  1. Por el propio movimiento de las vísceras derivado de su funcionamiento. El latido del corazón, los peristaltismos del intestino, las contracciones estomacales…
  2. Por la relación de las vísceras con el diafragma. Este músculo está conectado a las vísceras a través de numerosos ligamentos y fascias, y también incide directamente en la mecánica de la respiración. Por tanto, un mal funcionamiento del diafragma puede incidir en una reducción de la movilidad visceral.
  3. Por el movimiento orgánico. Cada estructura del cuerpo tiene cierto grado de movilidad, que puede ser mayor o menor, para adaptarse al correcto funcionamiento del conjunto de órganos, ligamentos, tendones y demás elementos del cuerpo.

Beneficios de la osteopatía visceral

La osteopatía concibe el cuerpo como un todo interconectado. Por tanto, una disfunción visceral puede provocar problemas que, a priori, poco o nada tienen que ver con las vísceras. Algunos ejemplos:

  • Muchas lumbalgias pueden originarse debido a una alteración de la movilidad del riñón que afecta al psoas.
  • Alteraciones en los ligamentos que conectan los pulmones con las cervicales bajas pueden provocar dolores cervicales u hormigueos en brazos y hombros.
  • Una mala movilidad del intestino puede provocar todo tipo de problemas: desde digestiones lentas y pesadas hasta lumbago, migrañas o una disminución de las defensas.

Las vísceras están conectadas a multitud de grupos musculares, vasos sanguíneos, huesos, ligamentos… Una afectación visceral puede repercutir, por tanto, en una gran cantidad de elementos corporales.

Tratamientos vinculados a la osteopatía visceral

En la consulta realizaremos un diagnóstico diferencial para decidir si la osteopatía visceral es el tratamiento más adecuado a cada problema. Hecho esto, valoraré el movimiento de cada víscera, la simetría, su amplitud y la calidad del movimiento. Para corregir problemas de movilidad se aplican técnicas de liberación de fijaciones articulares, flexibilización de las fascias y maniobras para liberar el flujo sanguíneo para mejorar la irrigación.

De esta manera conseguimos corregir la hipomovilidad de las vísceras y, al mismo tiempo, evaluar si existen problemas compensatorios en otras partes del cuerpo.

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